El ilustrador y la autocrítica

La autocrítica puede llegar a ser un gran problema para todo ilustrador o artista, tanto si somos demasiado conformistas con nuestro trabajo, como si somos demasiado exigentes. Como casi todo en la vida, el éxito consiste en encontrar un equilibrio.

En este artículo voy a explicarte qué es la autocrítica, qué implica para el ilustrador y cómo podemos gestionarla para que no se convierta en un problema.

¿Qué es la autocrítica?

La autocrítica se trata de un conjunto de opiniones, tanto positivas como negativas que tenemos sobre nosotros mismos y sobre lo que hacemos. En el caso del ilustrador, estas opiniones suelen girar en torno a nuestro trabajo. Y mucho ojo, porque si no sabemos poner límites y somos demasiado duros con nosotros mismos, esto puede llegar a afectar a la calidad de nuestra obra y a la forma en la que nuestros clientes nos perciben.

A lo largo de mi carrera he conocido a muchas personas que se encontraban en estos extremos. De hecho, yo misma he pecado muchas veces de ser una persona demasiado exigente con mi trabajo.

¿Cómo se traduce la autocrítica a nuestro trabajo como ilustradores?

Cuando un artista o ilustrador es poco exigente, el resultado es que sus dibujos e ilustraciones tienen una calidad pobre. Se puede cometer el error de pensar que están terminados cuando no es así. Además, cuando se entrega un proyecto que necesita más dedicación, el cliente lo notará y no estará satisfecho. Esto por consiguiente llevará a que cada vez cuenten menos con sus servicios y que el artista acabe sintiendo que no avanza en su carrera.

Pero, por otro lado, existe la falsa creencia de que para triunfar en la vida debemos ser muy exigentes con nosotros mimos y esto es un error. Ser muy autocríticos puede producir que nunca seamos capaces de dar por terminado nuestro trabajo: que le demos vueltas y vueltas y no avancemos nunca. Así, entramos en un círculo de frustración y podemos llegar a perder clientes porque no somos capaces de mantener una fecha de entrega. Llegados a un extremo, incluso podemos llegar a entregar trabajos con los que no estamos conformes aunque realmente estén perfectos, y que terminemos considerándolos un fracaso.

Desafortunadamente, este comportamiento se está viendo potenciado debido a las redes sociales como Instagram o Tik tok, donde lo importante es producir mucho en muy poco tiempo y con la máxima calidad posible para poder llegar a más gente y conseguir mayor interacción. Y esto chicos, lo digo ya: es totalmente imposible para un ilustrador.

¿Cómo podemos gestionar la autocrítica?

No soy una experta en el funcionamiento de la mente humana, pero a lo largo de los años que llevo desarrollando mi carrera como ilustradora, he aprendido que es muy importante contar con la opinión de la gente que nos rodea. Familiares y amigos que nos aprecian y que nos van a aconsejar y a decir la verdad sobre lo que opinan.

En última instancia, si vuestra creación es para un encargo, preguntad a vuestro cliente antes de entregar la versión definitiva: él sabe perfectamente qué es lo que quiere y nadie mejor que él puede guiaros para hacer un buen trabajo del que sentiros plenamente orgullosos.

Por último, la experiencia juega un papel importante en este caso. No os puedo asegurar que llegue el día en que no tengáis ninguna duda… porque al final, el hecho de ser artista y crear algo único cada vez que nos ponemos manos a la obra, es lo que tiene. Lo que sí que os puedo asegurar es que poco a poco, iréis ganando confianza en vosotros mismos y que cada vez será más sencillo encontrar el equilibrio. En definitiva, se trata de aprender a valorarnos y a ponernos límites.

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